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Para los padres: cuidados por diabetes (de recién nacido a 2 años)

El cuidado de la diabetes en niños pequeños no siempre es una tarea fácil; quizás le parezca que hay tantas cosas que recordar. ¡Pero usted no tiene por qué enfrentar su situación a solas! En colaboración con el equipo de atención médica de su hijo, usted podrá desarrollar un plan para el control de la diabetes. Guíese por los consejos de esta hoja para adaptarse a realizar los cuidados de la diabetes de su hijo. NOTA: Esta hoja no contiene toda la información que usted requiere para prestarle cuidados a su hijo con diabetes. Consulte con el proveedor de atención médica de su hijo para obtener más información.

Medición del nivel de azúcar en la sangre de su hijo

A los niños muy pequeños hay que medirles el nivel de azúcar en la sangre a menudo; quizás tenga que hacerle exámenes de azúcar en la sangre a su hijo 5-6 veces al día. Asegúrese de usar siempre una lanceta para extraer una gota de sangre. En niños de esta edad, los mejores lugares para realizar mediciones del nivel de azúcar en la sangre son:

  • Los costados de los dedos (no la yema)

  • El costado del dedo gordo del pie (no la yema)

  • El costado del talón (en niños muy pequeños que todavía no caminan)

El análisis de cetonas

En ocasiones será necesario que le haga un análisis de cetonas a su hijo. Las cetonas son unas sustancias químicas que se producen cuando, en vez de glucosa, el cuerpo quema grasas para obtener energía. Si su hijo es muy pequeño y usted tiene que hacerle un análisis de cetonas, póngale un algodón dentro del pañal para absorber orina; luego, presione el algodón humedecido contra la tira reactiva para cetonas. Si hay cetonas presentes, llame en el acto al proveedor de atención médica de su hijo.

Tratamiento de un bajo nivel de azúcar en la sangre

Es muy importante impedir que el nivel de azúcar en la sangre baje demasiado en los niños pequeños. Los niveles muy bajos de azúcar en la sangre (hipoglucemia o hipoglicemia) pueden afectar el desarrollo del cerebro de un niño. Por esto, trate de controlar el nivel de azúcar en la sangre de su hijo hasta donde le sea posible, sin dejar que le baje demasiado. Los niños muy pequeños no le pueden avisar que tienen un bajo nivel de azúcar en la sangre. Con el tiempo, usted aprenderá lo que resulta normal para su hijo y le será más fácil reconocer los síntomas de un bajo nivel de azúcar en la sangre. Preste mucha atención al comportamiento de su hijo. Puede sospechar que el niño tiene un bajo nivel de azúcar en la sangre si está:

  • Pálido

  • Quisquilloso

  • Muy irritable

  • Sudoroso

  • Letárgico (soñoliento o amodorrado)

  • Mirando al vacío o tiene los ojos vidriosos

Si sospecha que su hijo tiene un bajo nivel de azúcar en la sangre, hágale el examen de inmediato. Si obtiene un resultado menor de 100, actúe sin demora. Déle a su hijo inmediatamente un azúcar de acción rápida tal como se lo indicó el proveedor de atención médica. Si su hijo está confundido, no responde, pierde el conocimiento o presenta convulsiones (ataques), quizás el nivel de azúcar en la sangre le haya bajado excesivamente. Trate a su hijo de inmediato con glucagón, una sustancia que sube rápidamente el nivel de azúcar en la sangre. Lleve siempre consigo un kit de emergencia que contenga una inyección de glucagón. (El equipo de atención médica de su hijo le enseñará a poner una inyección de glucagón.)

 

Un bajo nivel de azúcar en la sangre: Cuándo debe llamar al médico

Llame de inmediato al proveedor de atención médica de su hijo o busque cuidados de emergencia si el niño tiene alguno de estos síntomas:

  • Es difícil despertarlo o no responde

  • Se desmaya

  • Tiene aliento con olor a frutas (o el aliento le huele a quitaesmalte de uñas)

  • Su nivel de azúcar en la sangre se encuentra por debajo del “valor de peligrosidad” que le haya dado el proveedor de atención médica

  • Hay cetonas presentes en la orina o la sangre

Administración de las inyecciones

Los niños pequeños podrían necesitar 5-6 inyecciones diarias de insulina, tanto de acción lenta como de acción rápida. La cantidad de insulina que su hijo requiere y la frecuencia con que debe recibirla pueden variar dependiendo de cuándo y qué tan a menudo come. Esto es cierto especialmente en el caso de niños que amamantan. El equipo de atención médica de su hijo le enseñará a ponerle las inyecciones al niño. En los niños pequeños, los mejores lugares para administrar las inyecciones son:

  • Las nalgas

  • Los costados de los muslos

  • Los dorsos de las partes superiores de los brazos

Para afrontar las inyecciones

Al principio, es posible que usted sienta algunas inquietudes con la idea de tener que poner inyecciones; si está nervioso, quizás le convenga practicar primero en sí mismo. Consulte con el proveedor de atención médica de su hijo sobre la posibilidad de ponerse una inyección de solución salina estéril a sí mismo, para saber lo que se siente. (Si le tiene miedo a las agujas, quizás pueda calmar sus temores usando un aparato de inyección.) La rapidez con que su hijo se ajuste podría depender de su propio nivel de comodidad al administrarle las inyecciones. Trate las inyecciones como parte de la rutina normal.

Cómo ayudar a su hijo a hacer frente a las inyecciones

No es raro que los niños se pongan a llorar y se disgusten cuando reciben inyecciones; sin embargo, la mayoría de los niños se adaptan muy rápido a los cuidados de la diabetes. Al principio, es posible que las inyecciones y las mediciones del nivel de azúcar en la sangre no le resulten fáciles de aceptar a su hijo. El niño no debe sentir nunca que los exámenes de sangre y las inyecciones de insulina son “castigos”. Aquí tiene algunos consejos para que a su hijo le sea más fácil recibir inyecciones:

  • Déle siempre a su hijo cariño y atención antes y después de las inyecciones.

  • Use juguetes y otros tipos de juegos para que su hijo centre su atención en algo divertido.

  • Ponga en práctica la “terapia de juego” para ayudar a su hijo a adaptarse, haciendo demostraciones de las inyecciones en muñecos de peluche. Puede usar una jeringa sin aguja para dar la impresión de que está poniendo las inyecciones.

  • Hable con el equipo de atención médica de su hijo para que le recomienden otras maneras de ayudar al niño a hacer frente a las inyecciones de insulina.

Asuntos relacionados con la alimentación de niños pequeños

La alimentación de su hijo ayudará a determinar su plan de tratamiento. Al comienzo es probable que usted aprenda sobre los carbohidratos, los alimentos que le dan a su hijo la energía que necesita para crecer. El problema es que los carbohidratos elevan los niveles de azúcar en la sangre con mayor rapidez y a valores más altos que otros tipos de alimentos. El equipo de atención médica de su hijo podría enseñarle una técnica para “contar carbos” que le ayudará a calcular la cantidad de carbohidratos que el niño come diariamente. Quizás usted aprenda a contar carbos incluso si su hijo todavía recibe leche de pecho.

Asuntos relacionados con la actividad física en niños pequeños

Al igual que los alimentos y la insulina, la actividad física desempeña un papel muy importante en el control del azúcar de la sangre de su hijo. El ejercicio ayuda a reducir la cantidad de glucosa acumulada en la sangre de su hijo; sin embargo, el exceso de ejercicio puede bajarle demasiado los niveles de azúcar en la sangre. Por esto, es importante que le mida a menudo el nivel de azúcar en la sangre a su hijo cuando hace actividades físicas. Hable con el proveedor de atención médica de su hijo para aprender a balancear la actividad física que hace, los alimentos que come y la insulina que recibe.

La diabetes afecta a toda la familia

El cuidado de un niño pequeño con diabetes es un trabajo a tiempo completo que en ocasiones podría dejarlo cansado o abrumado. A la larga, estos sentimientos pueden llevar al agotamiento y posiblemente dificultarle el control de los niveles de azúcar en la sangre de su hijo. Aquí tiene unos consejos útiles:

  • Todos los adultos de la familia deben estar involucrados en el control de la diabetes. Cualquier otra persona que cuida su hijo, como por ejemplo una niñera, también debe estar preparada para controlar la diabetes del niño. Para conseguir ayuda, inscríbase en una clase o grupo de apoyo para la diabetes, o bien converse con un trabajador social.

  • Tenga presente que su familia podría tardar cierto tiempo en ajustarse a los cuidados de la diabetes. Al principio, quizás dé la impresión de que su hijo con diabetes necesita más atención que sus demás hermanos, que no tienen esta enfermedad; trate de dar el mismo nivel de atención a los hermanos.

 

Los ajustes al plan de control

A pesar de que usted haga su máximo esfuerzo, a veces los valores de azúcar en la sangre de su hijo subirán o bajarán demasiado. Cuando esto suceda, tal vez usted se tome estos resultados como algo personal; después de todo, usted trabaja duro todos los días para mantener unos niveles adecuados de azúcar en la sangre de su hijo. Pero procure recordar: los resultados son herramientas que le ayudan a tomar decisiones sobre el plan de control de su hijo. Conforme el niño crece, su cuerpo va cambiando con rapidez; esto significa que es imposible controlarle perfectamente el azúcar en la sangre. La necesidad de hacer ajustes al plan de control de su hijo es una parte normal de los cuidados de la diabetes de un niño en crecimiento, y no significa que usted haya fallado.

Recursos

Para obtener más información sobre la diabetes, visite los siguientes sitios en Internet:

  • American Diabetes Association www.diabetes.org

  • Children with Diabetes www.childrenwithdiabetes.org

  • Juvenile Diabetes Research Foundation www.jdrf.org

  • American Association of Diabetes Educators www.aadenet.org

  • American Association of Clinical Endocrinologists www.aace.com

  • National Diabetes Information Clearinghouse www.diabetes.niddk.nih.gov

 

 
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