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Si su hijo requiere un análisis de sangre: Consejos para facilitarlo

Un análisis de sangre puede ser una experiencia estresante tanto para usted como para su hijo. Usted puede tomar medidas para facilitar el proceso, diciéndole a su hijo que hará lo posible para que el análisis proceda sin contratiempos. Aquí tiene algunos otros consejos que quizás le sirvan de ayuda.

Sepa lo que puede esperar

Estar preparado y relajado aumentará el nivel de comodidad de su hijo. Los siguientes consejos podrían servirle:

  • Pregúntele al médico si le sacarán la sangre pinchándole el dedo o insertando una aguja en la vena. Ya que la experiencia es muy diferente en ambos casos, usted no querrá sorprender a su hijo. Quizás le convenga también preguntar si pueden ponerle un medicamento que adormece la zona (anestésico tópico) para que sienta menos dolor.

  • Pregunte si puede visitar el laboratorio de antemano sin su hijo para observar lo que sucede. Esto le resultará especialmente útil si su hijo necesita análisis de sangre con frecuencia. De esta forma, podrá saber exactamente adónde debe ir y cuánto tardan las cosas, y también podrá conocer personalmente a los técnicos del laboratorio.

  • Si no le permiten observar de antemano, llame y haga preguntas. Por ejemplo, puede solicitar que le den una descripción del laboratorio o averiguar cuál de los técnicos es más adecuado para los niños.

  • Si al técnico le cuesta trabajo extraerle la sangre a su hijo, pregunte a su médico o al personal de la recepción del laboratorio en qué consiste el proceso. Hágales saber que, si esto sucede, usted puede solicitar cortésmente los servicios de otro técnico.

Ayude a su hijo a prepararse

Una vez que sepa lo que puede esperar, puede preparar a su hijo.

  • Conforme le explica las cosas, hable con voz tranquila y con total naturalidad. Explique que es preciso que le hagan este análisis, pero reconozca que usted quisiera que no fuera necesario.

  • Dígale a su hijo que el procedimiento le causará cierto dolor pero que no durará mucho; explíquele que, una vez que terminen de sacarle la sangre, la molestia desaparecerá enseguida.

  • Descríbale a su hijo las cosas que verá en el laboratorio. Puede contarle cuántas personas estarán allí y que algunas de ellas llevarán uniformes puestos. Informe a su hijo de que posiblemente haya otras personas a las que les están sacando la sangre.

  • Dígale a su hijo que usted hará todo lo que pueda para que lo traten bien.

Ayude a su hijo a asumir el control

Tal vez no haya nada que le induzca más miedo a su hijo que saber que va a sentir dolor. Usted puede ayudarlo dejando que el niño tenga la mayor cantidad de control posible sobre la situación. Pruebe uno o varios de los siguientes consejos:Mujer que sostiene a un niño en el regazo mientras el proveedor de atención médica le extrae sangre. La mujer tiene un dedo en alto frente al niño.

  • Practique en casa. Pídale a su hijo que se mantenga quieto, luego que se mueva y después que vuelva a estar quieto. Esto ayudará a su hijo a practicar el control.

  • En el laboratorio, acompañe a su hijo mientras le sacan la sangre. Si el niño es mayor y le pide que no lo haga, respete sus deseos.

  • Pregúntele a su hijo si desea observar cómo le sacan la sangre. Si el niño no quiere mirar, pruebe a contarle un cuento.

  • Cuando el técnico esté listo, pídale a su hijo que cuente hasta 3; esta es la indicación para que el técnico inserte la aguja.

  • Si su hijo es pequeño, puede intentar distraerlo con el siguiente método: pida al niño que se imagine que su dedo es una vela y que trate de “apagar la llama” dando un gran soplido. Esto ayuda además a mantener las venas llenas y relajadas, lo cual facilita la extracción de la sangre.

Ayude a su hijo a relajarse

La simple idea de pensar en la extracción de sangre podría angustiarlo tanto a usted como al niño. Como padre o madre de familia, usted puede tomar la delantera para crear un ambiente más relajado:

  • Salga temprano para el laboratorio para no quedarse atascado en el tráfico.

  • En el automóvil, ponga música que le agrade a su hijo.

  • Si puede, contrate a una niñera que cuide a los hermanos o hermanas.

  • Haga planes para hacer algo divertido después de la extracción de sangre.

Respete las emociones de su hijo

  • Las extracciones de sangre causan mucho miedo. Está bien que usted lo diga y mencione además que a los adultos también les asustan.

  • Si su hijo no se siente contento, exprese su comprensión diciéndole “Sé que no te gusta la idea de hacerte este examen”.

  • No le diga que trate de ser un niño o niña grande, ya que quizás se sienta avergonzado si no tiene éxito.

  • Durante la extracción de la sangre, no se preocupe por lo que piensen los demás; haga lo necesario para confortar a su hijo.

  • Sin importar lo bien que proceda el examen, reconozca ampliamente los méritos de su hijo y elógielo por haber superado la experiencia.

 

 

 
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