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Si su hijo requiere fisioterapia torácica (CPT)

La fisioterapia torácica (CPT por sus siglas en inglés) es un método para expulsar la flema de los pulmones. Su hijo podrá respirar con más facilidad si se le mantienen despejados los pulmones. La CPT consta de tres pasos principales: colocar a su hijo en ciertas posiciones, darle palmadas en el cuerpo y pedir al niño que tosa.

Cuándo debe hacer la CPT con su hijo

Haga la CPT con su hijo 1-4 veces al día durante no más de 20-60 minutos a la vez. Si su hijo tiene una infección respiratoria, quizás tenga que hacer la CPT más a menudo. Consulte con el fisioterapeuta o terapeuta respiratorio de su hijo sobre el horario de la CPT. Quizás resulte de utilidad que más de una persona conozca la técnica, para cumplir con todas las sesiones puntualmente según el horario. En general, haga la CPT:

  • A primera hora de la mañana y justo antes de la hora de acostarse.

  • Cuando su hijo tenga el estómago vacío, ya sea antes de las comidas o por lo menos una hora después.

  • Antes o después de los tratamientos respiratorios (según le indiquen).

  • Después del ejercicio físico, que ayuda a aflojar la flema (consulte primero con su médico sobre esto).

Sitúe a su hijo en posición

Ciertas posiciones especiales ayudan a hacer uso de la gravedad para drenar la flema de los pulmones de su hijo. A veces, esta técnica se denomina drenaje postural. Asegúrese de tener a mano una caja de pañuelitos de papel para cuando el niño comience a expulsar la flema. Un proveedor de atención médica le enseñará las posiciones en las que debe colocar a su hijo, las cuales podrían depender en parte de la edad del niño. Por ejemplo, si se trata de un niño pequeño, es conveniente que lo coloque sobre su regazo; en el caso de un niño mayor, puede pedirle que se acueste sobre una superficie plana como una cama o el piso. En ambos casos, cuando el niño esté acostado, su cabeza y su pecho deben quedar a una menor altura que sus caderas. Puede ayudarse con almohadas o una cuña de espuma para crear esta posición. Sin embargo, absténgase de usar esta posición si su bebé o su hijo tiene la enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE), una afección crónica en la que el ácido del estómago retrocede al interior del esófago.

Déle palmadas a su hijo

Una vez que tenga al niño en posición, puede comenzar a darle palmadas para aflojar las secreciones de los pulmones. Quítese las sortijas, relojes o pulseras antes de comenzar. Las palmadas se realizan en los siguientes pasos:

  • Si su hijo no tiene puesta una camisa, cúbrale el cuerpo con un paño delgado o sábana.

  • Ahueque la mano de modo que quede aire atrapado entre esta y el cuerpo de su hijo. Mantenga el pulgar al lado del dedo índice.

  • Dé palmadas contra la caja torácica del niño, moviendo la muñeca y no el brazo ni el hombro. Aplique las palmadas sobre el lado izquierdo de la caja torácica, luego el lado derecho. Tenga cuidado de no dar palmadas en la zona del estómago, el esternón o la columna vertebral.

  • Siga dando palmadas con firmeza y continuamente sin ejercer demasiada fuerza, durante 3–5 minutos en cada área.

También puede usar otros aparatos de limpieza de las vías aéreas, tales como un chaleco vibratorio, para conseguir un efecto similar. El chaleco está conectado a un generador de aire que produce vibraciones suaves y continuas, creando un movimiento que hace oscilar el pecho y desprender la flema. Otra técnica útil es la presión espiratoria positiva (PEP) oscilatoria. Con la PEP, su hijo puede usar uno entre varios aparatos para expulsar el aire completamente de los pulmones. Pregunte sobre estas opciones al médico, fisioterapeuta o terapeuta de la respiración de su hijo.

Pida a su hijo que tosa

La tos ayuda a expulsar la flema de los pulmones. Si su hijo es de mayor edad, pídale que tosa después de que dé palmadas en cada zona. No reanude las palmadas hasta que el niño haya dejado de toser. Para que su hijo tosa, pídale que haga lo siguiente:

  • Se ponga de pie y se incline ligeramente hacia adelante.

  • Inspire.

  • Abra la boca y contraiga los músculos estomacales para toser profundamente, no sólo desde la garganta.

  • Vuelva a inspirar.

  • Repita estos pasos hasta que tenga los pulmones despejados.

Para facilitar la cooperación de su hijo con la CPT

Hay muchas cosas que usted puede hacer para que la CPT le sea más fácil a su hijo. Con la experiencia, su hijo quizás se sienta mejor y llegue a disfrutar estas sesiones con usted.

  • Piense en maneras de ayudar a su hijo a relajarse y asumir el control. Siempre que sea posible, deje que su hijo elija la posición de partida.

  • Explique con palabras sencillas cómo le pueden ayudar las técnicas.

  • Pida a su hijo que escoja una actividad divertida para hacerla durante la CPT, como por ejemplo escuchar música o ver un video.

  • Alabe a su hijo por colaborar.

Posibles efectos secundarios de la CPT

Algunos niños tienen efectos secundarios con la CPT; la mayoría de estos efectos son leves y desaparecen poco después de que se interrumpe la CPT. En el caso de un bebé pequeño, asegúrese de que su posición permita que usted pueda revisarle la respiración y el color de la cara. Algunos efectos secundarios posibles de la CPT son:

  • Tos que no se alivia. Interrumpa la sesión de CPT; vuelva a comenzar sólo una vez que el niño pueda respirar fácilmente.

  • Náuseas. Deje que su hijo descanse un rato. Si el niño vomita, finalice esa sesión de CPT. Asegúrese de hacer la CPT cuando su hijo tenga el estómago vacío. Anime al niño a que escupa la flema, no que la trague.

  • Dolor. Interrumpa la sesión de CPT; asegúrese de tener la mano ahuecada y no plana.

  • Dificultad para respirar. Interrumpa la sesión de CPT y deje que su hijo se incorpore. Cuando la respiración le vuelva a la normalidad, reanude la sesión de CPT.

  • Llanto. Distraiga al niño dándole algo que hacer; a los niños pequeños les cuesta mucho permanecer acostados y quietos.

  • Mareos. Interrumpa la sesión de CPT durante un rato y deje que su hijo se relaje. Reanude la sesión cuando se le pase el mareo.

  • Reflujo gastroesofágico. En este trastorno, el ácido del estómago retrocede al interior del esófago. Si esto le sucede, evite las posiciones con la cabeza abajo.

 

 

 
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