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La cirugía intestinal de su hijo

Su hijo va a someterse a una cirugía intestinal. Esta cirugía puede afectar el intestino delgado, el intestino grueso (colon) o el recto (donde se acumulan los excrementos antes de ser expulsados del cuerpo). El médico de su hijo, o una enfermera, le explicarán las razones por las que el niño necesita esta cirugía. Esta hoja le explica cómo prepararse para la cirugía, lo que debe esperar durante la misma y cómo ayudar a su hijo a recuperarse después.

Dos maneras de realizar la cirugía intestinal

  • El método tradicional es la cirugía abierta, que se lleva a cabo a través de una incisión en el abdomen (vientre). Esta incisión es suficientemente grande como para que el cirujano pueda ver directamente el intestino.

  • La cirugía laparoscópica (llamada también laparoscopia) se realiza a través de varias incisiones pequeñas en el abdomen. A través de una de estas incisiones se inserta un laparoscopio (un tubo delgado con una cámara y a una fuente de luz) para que el cirujano pueda ver claramente el interior del abdomen. A continuación se introducen instrumentos quirúrgicos a través de otras incisiones pequeñas para realizar la cirugía.

Preparativos para unas semanas antes de la cirugía

Dígale al médico qué medicamentos está tomando el niño, incluyendo los medicamentos sin receta, las hierbas medicinales y los suplementos alimenticios. Es posible que su hijo deba evitar ciertos tipos de medicamentos antes de la cirugía a fin de prevenir posibles problemas durante la misma.

El día anterior a la operación

Siga cuidadosamente todas las instrucciones que le den para preparar al niño para la cirugía. A continuación se indican algunas cosas que tal vez le pidan que haga el día anterior a la cirugía.

  • No le dé al niño nada más que líquidos claros. Durante 12–24 horas antes de la cirugía, el niño no debe ingerir comidas sólidas. Dele sólo líquidos claros como caldo, gelatina y jugo de fruta.

  • Ayude al niño a hacer la preparación del intestino, si es necesaria.  Puede hacerse una preparación del intestino 12–24 horas antes de la cirugía para asegurar que el intestino esté libre de heces. Esto puede requerir que el niño tome un laxante. O bien tal vez le pidan que le haga un enema al niño (el enema consiste en la administración de un medicamento a través del ano). En caso necesario, pueden usarse ambos métodos. Algunas veces se usa una sonda nasogástrica para darle al niño líquidos claros antes de la cirugía. Se trata de un tubo flexible que se introduce por la nariz del niño hasta el estómago. Esto se hará una vez que el niño haya ingresado en el hospital.

  • Asegúrese de que el niño tenga el estómago vacío en la mañana del día de la cirugía.  No le dé al niño nada de comer ni de beber (ni siquiera agua o chicles) desde 6–12 horas antes de la cirugía. Es posible que a su hijo le hayan dado pastillas de antibióticos antes de la cirugía. Estas pastillas puede tragarlas con pequeños sorbos de agua.

El día de la cirugía

  • Llegue al hospital puntualmente. Le pedirán que llene ciertos formularios.

  • El niño se pondrá una bata de hospital.

  • Usted se reunirá con un anestesiólogo o con un enfermero anestesista, quienes le explicarán los medicamentos que utilizarán para que su hijo permanezca dormido durante la cirugía. No dude en hacerles cualquier pregunta que tenga.

  • A su hijo le pondrán una sonda intravenosa (IV) para administrarle líquidos y medicamentos. Según cuál sea la edad del niño, le pondrán la sonda en el brazo o en la mano y es posible que comiencen a administrarle fluidos una vez que esté dormido.

Durante la cirugía

  • Su hijo recibirá anestesia general y se quedará profundamente dormido.

  • Es posible que le coloquen un tubo suave (llamado sonda) en la vejiga para drenar la orina.

  • A continuación se llevará a cabo la operación. Su cirujano utilizará bien sea el método laparoscópico o la cirugía abierta, tal como le habrá explicado.

Recuperación en el hospital

  • Después de la cirugía, llevarán al niño a la sala de recuperación, llamada también unidad de atención postanestésica (PACU por sus iniciales en inglés). Más tarde trasladarán al niño a una habitación normal de hospital.

  • El niño estará conectado a monitores que miden la respiración, la presión arterial y el pulso.

  • El niño recibirá medicamentos contra el dolor para que se mantenga libre de molestias.

  • La sonda que se usa para drenar la orina probablemente se quitará poco después de la cirugía. La sonda intravenosa se mantendrá durante algunos días.

  • Poco después de la cirugía, a su hijo le indicarán que se levante y camine un poco a fin de mejorar la circulación sanguínea y prevenir la formación de coágulos. Esto también le ayudará a recuperar el funcionamiento normal del colon (si éste no se extrajo durante la operación).

  • El niño no podrá comer ni beber hasta que el colon (si no se lo han extraído) empiece a funcionar de nuevo. Mientras el colon no esté funcionando, recibirá una dieta líquida. Una vez que esté listo, volverá a las comidas sólidas.

  • Es posible que al niño le hayan hecho un estoma (una abertura en el abdomen) durante la cirugía. En este caso, le explicarán cómo debe cuidar el estoma.

  • Es posible que su hijo deba permanecer en el hospital durante 7 días o más.

La recuperación en su casa

  • Lleve al niño al médico 7 días después de la cirugía, tal como lo hayan programado.

  • La actividad física ayuda el proceso de recuperación del cuerpo, pero el exceso de actividad puede retardar la cicatrización de las incisiones. Su hijo podrá caminar tanto como quiera siempre que se sienta cómodo haciéndolo. Pero no debe levantar objetos pesados ni hacer actividades que requieran ejercicio intenso, como los deportes o correr.

  • Es posible que el niño tenga un poco de hinchazón, excrementos demasiado blandos y evacuaciones más frecuentes que de costumbre. Todo esto es normal después de la cirugía intestinal.

  • Dele al niño los medicamento recetados según le hayan indicado.

  • Siga todas las demás instrucciones especiales que le den para recuperarse.

Llame al médico si el niño tiene cualquiera de estos síntomas:

  • Fiebre superior a 100.4°F

  • Náuseas o vómito

  • Enrojecimiento, hinchazón o dolor cerca de una incisión

  • Dificultad para evacuar

  • Dolor abdominal que va en aumento

 

 

 
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