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Cuando su hijo necesita una resonancia magnética

La resonancia magnética (MRI por sus iniciales en inglés) es una prueba en la que se usan campos magnéticos fuertes y ondas de radio para crear imágenes detalladas del cuerpo. El niño está acostado en un escáner de resonancia magnética mientras se toman las imágenes. El escáner consiste en un largo imán con un túnel en el centro. La resonancia magnética se utiliza para detectar problemas en los tejidos blandos (como los vasos sanguíneos) o en las partes del cuerpo ocultas detrás de los huesos (como el cerebro). La prueba dura unos 60 minutos.

Niño acostado boca arriba sobre una mesa de escáner. Un proveedor de atención médica se está preparando para hacer entrar la mesa en la abertura circular del escáner de resonancia magnética (MRI).

Antes de la prueba

  • No le dé al niño nada de comer ni de beber desde 4-6 horas antes de la prueba. En algunos casos, tal vez le digan que no es necesario que el niño venga a la prueba con el estómago vacío.

  • Quítele todos los objetos metálicos (como anteojos, cinturones o prendas de ropa con zíper), ya que pueden interferir con el campo magnético del escáner. Los frenos y los rellenos dentales (tapaduras o calzas) no crean problemas. Pero no se deben hacer resonancias magnéticas a niños que tengan implantes metálicos en el cuerpo.

  • Siga todas las demás instrucciones que le haya dado el médico.

Informe al tecnólogo

Para la seguridad de su hijo, informe al tecnólogo si el niño:

  • Tiene algún tipo de implante metálico (como un marcapasos o clips quirúrgicos).

  • Tiene puesto un parche adhesivo medicado.

  • Ha tenido operaciones quirúrgicas previas.

  • Tiene problemas de salud.

  • Se pone nervioso o tiene miedo en lugares cerrados.

Durante la prueba

La resonancia magnética es llevada a cabo por un tecnólogo en radiología, y hay un radiólogo de guardia (un médico con capacitación en resonancia magnética y otras técnicas de toma de imágenes) en caso de que surjan problemas.

  • Usted podrá permanecer con el niño en la sala de exámenes hasta que comience la prueba.

  • El niño se acuesta sobre una mesa estrecha que se introduce en el escáner de resonancia magnética.

  • Es necesario que el niño permanezca inmóvil durante el escaneo, ya que el movimiento afecta la calidad de los resultados y podría ser necesario repetir la prueba. Es posible que el niño deba ser inmovilizado o que le den un sedante (un medicamento para que se relaje o se duerma) bien sea por la boca o por sonda intravenosa, generalmente con la ayuda de una enfermera. En algunos casos, poco frecuentes, se usa también anestesia (medicamentos para que el niño se duerma). Si esto es necesario, se lo explicarán en más detalle.

  • Es posible que usen un medio de contraste (un tinte especial) para mejorar la calidad de las imágenes. El medio de contraste puede administrarse por la boca o por sonda intravenosa.

  • Es posible que coloquen una espiral sobre la parte del cuerpo que se va a examinar. La espiral envía y recibe ondas de radio y ayuda a mejorar los resultados de la imagen.

  • El tecnólogo está cerca del niño y lo observa a través de una ventana.

  • Si el niño está despierto durante la prueba, podrá hablar con el tecnólogo y escucharlo a través de un altavoz en el interior del escáner. 

  • El niño tendrá tapones en los oídos para bloquear el ruido del escáner. 

Después de la prueba

  • Si le han dado un sedante al niño, es posible que lo trasladen a una sala de recuperación. El efecto de los medicamentos puede tardar 1–2 horas en desaparecer.

  • A menos que le indiquen lo contrario, su hijo podrá reanudar de inmediato sus actividades y su dieta normal.

  • Si le administraron un medio de contraste, éste será evacuado del cuerpo en 24 horas aproximadamente.

  • Un radiólogo examinará las imágenes de la resonancia magnética y tal vez le explique los resultados preliminares. A continuación se envía un informe al médico del niño, quien establecerá los resultados definitivos.

Cómo ayudar al niño a prepararse

Usted puede ayudar a su hijo preparándolo de antemano para la prueba. La manera en que hará esto dependerá de las necesidades particulares del niño.

  • Explíquele a su hijo en qué consiste la prueba, en términos sencillos y con brevedad. Los niños pequeños no mantienen la atención durante largos períodos; por lo tanto, esto debe hacerse poco antes de la prueba. A los niños mayores puede dárseles más tiempo para entender la prueba de antemano. 

  • Asegúrese de que el niño entienda cuáles son las partes del cuerpo que se van a examinar en la prueba.

  • Descríbale al niño, lo más claramente posible, cómo se sentirá durante la prueba. El escáner de resonancia magnética no produce dolor. Si es necesario sedar al niño, es posible que le pongan una sonda intravenosa en el brazo, lo cual producirá un dolor breve. Si el niño está despierto, es posible que se sienta incómodo al tener que permanecer acostado e inmóvil.

  • Deje que el niño le haga preguntas.

  • Recurra a hacer un poco de teatro si le parece conveniente. Por ejemplo, puede representar el papel de paciente con uno de los juguetes favoritos del niño. Para los niños mayores también puede resultar útil mostrarles fotos de lo que ocurre durante la prueba. 

Riesgos y complicaciones posibles de la resonancia magnética

  • Problemas con implantes metálicos no detectados

  • Reacción (como dolores de cabeza, temblores o vómito) al sedante o a la anestesia

  • Reacción alérgica al medio de contraste (como urticaria, comezón o sonidos sibilantes al respirar)

 

 
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