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Cuando su hijo necesita una resonancia magnética

Una resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) es una prueba que emplea imanes potentes y ondas de radio para formar imágenes detalladas del cuerpo. Su hijo permanecerá acostado en un explorador de resonancia magnética mientras le toman las imágenes. El explorador (scanner) es una máquina compuesta por un imán largo con un túnel en el centro. Una exploración con resonancia magnética se usa para mostrar problemas de los tejidos blandos (tales como los vasos sanguíneos) o de partes del cuerpo que están ocultas detrás de un hueso (como es el caso del cerebro). El tiempo necesario para la resonancia depende de la parte del cuerpo que vaya a estudiarse.

Niño acostado boca arriba en la mesa de exploración. Una proveedora de atención médica se está preparando para hacer entrar la mesa en la abertura circular del explorador de resonancia magnética (MRI).

Antes de la exploración

  • No le dé al niño nada de comer ni de beber a partir de entre cuatro y seis horas antes de la exploración. En algunos casos, es posible que le indiquen que su hijo no necesita hacer ayuno.

  • Quítele a su hijo todos los objetos de metal (como anteojos, cinturones o prendas de vestir con cremalleras) que esté usando. Estos objetos pueden interferir con el campo magnético del explorador de resonancia magnética. La ortodoncia y las empastaduras dentales no representan un problema. Sin embargo, en muchos casos, las exploraciones de resonancia magnética no deberían hacerse en niños que tienen implantes de metal en su cuerpo. Los niños que tienen un implante coclear en el oído tampoco deberían hacerse una resonancia magnética. Haga una lista con todos los dispositivos implantados conocidos y elementos de metal que tenga su hijo en el cuerpo; por ejemplo, perdigones o restos de proyectiles. Converse sobre esto con el médico de su hijo y con el tecnólogo encargado de la resonancia magnética. Si se tienen dudas, es posible que le tomen una radiografía de la parte del cuerpo en cuestión para estar seguros. 

 

Informe al tecnólogo

Por la seguridad de su hijo, avise al tecnólogo si su hijo:

  • Tiene implantes de metal (como marcapasos o clips quirúrgicos).

  • Lleva un parche médico adhesivo.

  • Se ha realizado antes por una cirugía.

  • Tiene algún problema de salud.

  • Se pone nervioso o tiene miedo en lugares cerrados.

Durante la prueba

Una resonancia magnética está a cargo de un tecnólogo en radiología, y también habrá un radiólogo disponible por si surgiese algún problema. Se trata de un médico capacitado para usar un explorador de resonancia magnética u otras técnicas de diagnóstico por imágenes para realizar pruebas o tratamientos a pacientes.

  • Podrá permanecer junto a su hijo en la sala de pruebas hasta tanto comience la exploración.

  • Su hijo se acostará en una mesa angosta que se desliza dentro del explorador de resonancia magnética.

  • Su hijo deberá permanecer inmóvil durante la prueba, ya que el movimiento afecta la calidad de los resultados y puede incluso hacer necesario repetir la exploración. Es posible que a su hijo lo amarren o le den un sedante (medicamento para que se relaje o se duerma). El sedante puede administrarse en forma oral (deberá tomarlo por la boca) o a través de una sonda intravenosa (IV). Con frecuencia, una enfermera capacitada ayuda con este proceso. Rara vez, se usa también anestesia (medicamento que hará dormir a su hijo). Le comentarán más sobre esto si fuese necesario.

  • Es probable que se utilice un material de contraste (una tintura especial) para mejorar los resultados de las imágenes. Se lo administrarán de manera oral (por la boca) o a través de una sonda intravenosa (IV).

  • Es posible que le coloquen una bobina sobre la parte del cuerpo que se está estudiando. La bobina envía y recibe ondas de radio y también ayuda a mejorar los resultados de las imágenes.

  • El tecnólogo permanecerá cerca y observará a su hijo a través de un cristal.

  • Si su hijo está despierto, puede hablar con el tecnólogo y oírlo a través de un altoparlante colocado dentro del explorador.

  • A su hijo le darán tapones auditivos para bloquear el ruido del explorador.

Después de la exploración

  • Si le dieron un sedante, quizás lleven a su hijo a una sala de recuperación; puede que pasen entre una y dos horas hasta que desaparezca el efecto del medicamento.

  • A menos que le indiquen no hacerlo, su hijo puede volver a su rutina y a su dieta normales de inmediato.

  • Cualquier material de contraste que le hayan administrado, deberá salir del cuerpo de su hijo al cabo de 24 horas.

  • Un radiólogo examinará las imágenes de la resonancia magnética y quizás le comente los primeros resultados de la exploración. Le enviarán un informe al médico de su hijo, quien hará un seguimiento con usted para informarle sobre los resultados completos.

Cómo ayudar a su hijo a prepararse

Usted puede ayudar a su hijo preparándolo de antemano para la prueba. La manera en que hará esto dependerá de las necesidades particulares del niño.

  • Explíquele en qué consiste la prueba, en términos sencillos y con brevedad. Los niños pequeños no mantienen la atención durante períodos largos; por lo tanto, esto debe hacerse poco antes de la prueba. A los niños mayores puede dárseles más tiempo para entender la prueba de antemano. 

  • Asegúrese de que su hijo sepa lo que ocurrirá durante el procedimiento. Por ejemplo, dígale que usted saldrá de la sala y que deberá quedarse solo, pero tranquilícelo diciéndole que podrá comunicarse en todo momento. Asimismo, descríbale lo que sucederá: que lo introducirán dentro del explorador, que es una máquina que hace mucho ruido. 

  • Asegúrese de que su hijo sepa qué parte de su cuerpo es la que se estudiará con esta prueba.

  • Con sus propias palabras, explíquele en qué consiste la prueba. Una resonancia magnética no causa ningún dolor. Si es necesario sedar a su hijo, puede que le inserten una sonda intravenosa (IV) en el brazo. Eso puede sentirse como una picadura breve. Si su hijo permanecerá despierto, quizás le resulte incómodo permanecer inmóvil.

  • Deje que el niño le haga preguntas.

  • Recurra al juego teatral cuando le parezca útil. Por ejemplo, puede representar el papel de un paciente con uno de los juguetes favoritos del niño. A los niños mayores también puede resultarles útil ver imágenes de lo que ocurre durante la prueba. 

 

Riesgos y complicaciones posibles de la resonancia magnética

  • Problemas con implantes metálicos no detectados

  • Reacción (como dolores de cabeza, temblores y vómitos) al sedante o a la anestesia

  • Reacción alérgica al medio de contraste (como urticaria, comezón o sonidos sibilantes al respirar)

 

 
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