Instrucciones de alta para ulceraciones en los pies debido a la diabetes - Fairview Health Services
 
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Instrucciones de alta para ulceraciones en los pies debido a la diabetes

A usted le han diagnosticado ulceraciones en los pies debido a la diabetes. La diabetes aumenta las posibilidades de que usted desarrolle problemas en los pies. Cualquier problema menor puede convertirse en una infección. Las infecciones sin tratamiento pueden llegar a poner su vida en peligro. Las infecciones que se extienden hasta el hueso pueden avanzar por todo el pie y subir por la pierna.

El médico quiere que usted practique el buen cuidado de sus pies como persona con diabetes. Con el cuidado del médico, los puntos calientes, las pequeñas rajaduras o heridas pueden recibir tratamiento antes de que ocurra la infección. Si ya existe una infección, se le recetará medicamento.

Siga las sugerencias en esta hoja para el mejor cuidado de sus pies.

Cuidados en la casa

  • Si usted está recién operado, cambie sus apósitos cada 12 horas para prevenir la infección. El cuidado regular de su herida le ayuda a mantener su pie libre de infección y le ayudará a sanar.

    • Lávese las manos.

    • Póngase guantes desechables si tiene una infección en sus pies.

    • Quite con cuidado el vendaje usado y tírelo en una bolsa de plástico.

    • Quítese los guantes.

    • Lávese las manos de nuevo.

    • Póngase un nuevo par de guantes

    • Limpie y aplique apósito a su herida, según las instrucciones del médico o enfermera.

    • Coloque todos los materiales usados o desecho en una bolsa de plástico antes de ponerlo en el bote de la basura.

    • Deseche todos los objetos punzantes en un recipiente especialmente designado para eso.

  • Revise diariamente sus pies:

    • Use un espejo para revisar las plantas de sus pies todos los días. De esta manera usted puede notar los pequeños cambios de la piel antes de que se conviertan en ulceraciones o comience una infección.

    • Llame al médico si nota áreas delicadas, líneas rojas, hinchazón, rajaduras de la piel o heridas; o si algún objeto extraño le ha causado una herida o está enterrado en su pie.

    • Revise las suelas y el interior de sus zapatos antes de ponérselos. Saque cualquier objeto que encuentre, como piedritas o astillas que pudieran rajar su piel o aumentar la presión sobre sus pies.

  • Cuide bien sus pies:

    • Lave diariamente sus pies con agua tibia (no caliente) y jabón suave. Asegúrese de lavarse bien entre los dedos.

    • Séquese bien sus pies, especialmente entre los dedos. Use una toalla suave y séquese con toques suaves. No se frote con fuerza.

    • Mantenga suave la piel de sus pies aplicándoles crema o loción de lanolina, especialmente en los talones. Si tiene grietas consulte con el médico la manera de tratarlas.

    • Mantenga sus pies secos aplicándoles talco no medicado, antes de ponerse los zapatos, calcetines o medias.

    • No se haga tratamientos a los callos o juanetes antes de consultar con el médico.

    • Córtese las uñas en línea recta para evitar que se encarnen. Tal vez le ayude remojarse las uñas en agua tibia para ablandarlas un poco antes de cortarlas.

    • No deje que sus pies se pongan muy calientes ni muy fríos.

    • No camine sin zapatos.

    • Evite las superficies ásperas o con objetos puntiagudos.

    • No use zapatos apretados o incómodos.

    • No pruebe la temperatura del agua de la tina del baño con sus pies, si ha perdido sensación.

  • Siga las instrucciones del médico sobre caminar y otras actividades. Puede haber algunos límites, según el estrado de sus pies.

  • Tome todos sus medicamentos exactamente según las instrucciones.

Visitas de control

  • Programe una visita de control según le indique el personal médico. El médico podría recomendarle a un centro especial para tratamiento de lesiones.

Cuándo debe llamar al médico

Llame al médico inmediatamente si presenta cualquiera de los siguientes síntomas:

  • Fiebre de más de 101.0ºF

  • Enrojecimiento, hinchazón o dolor en el pie que no se calme

  • Entumecimiento u hormigueo en cualquier parte de su pie

  • Escalofríos, aturdimiento o desmayos

  • Mal olor en áreas heridas o inflamadas

 

 
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