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Cuidado del niño: fiebre

La fiebre es una reacción natural que el cuerpo tiene ante una enfermedad, como las infecciones ocasionadas por un virus o una bacteria. En la mayoría de los casos, tener fiebre no es algo malo en sí mismo. En realidad, ayuda a que el cuerpo pueda luchar contra las infecciones. No necesita tratar la fiebre a menos que su hijo se sienta mal y se note que está enfermo. Con frecuencia, suele ser más importante cómo se ve y se siente su hijo que la temperatura que tenga.

Si su hijo tiene fiebre, tómele la temperatura según sea necesario. No use un termómetro de vidrio que tenga mercurio. Puede ser peligroso si el vidrio llegase a romperse y se derramase el mercurio. Una buena alternativa es un termómetro digital. La manera en que lo use dependerá de la edad de su hijo. Pida al médico de su hijo que le dé más información sobre cómo usar un termómetro con su hijo. Los lineamientos generales son:

  • La American Academy of Pediatrics dice que, en los niños de menos de 3 años, la temperatura rectal es la más precisa. Ya que los bebés deben ser inmediatamente evaluados por un médico si tienen fiebre, la precisión es muy importante.

  • Si es un niño pequeño, tómele la temperatura axilar (debajo del brazo).

  • Si su hijo tiene edad suficiente para sostener el termómetro en la boca (por lo general, alrededor de 4 o 5 años), tómele la temperatura oral (en la boca).

  • Para niños de 6 meses en adelante, puede usar un termómetro de oído, también llamado termómetro de membrana timpánica.

  • En los bebés y los niños de cualquier edad, se puede usar un termómetro de la arteria temporal, que es una manera mucho mejor de tomar la temperatura que debajo del brazo (en la axila).

Niña con un termómetro en la boca.

¿Qué puede hacer para aliviar la fiebre?

Si su hijo tiene fiebre, hay algunas cosas que puede hacer para ayudarle a sentirse mejor. Por ejemplo:

  • Dele líquidos para ayudar a reemplazar los que perdió al sudar a causa de la fiebre. Puede darle agua, caldos o sopas bajos en sodio, jugo de fruta diluido o barras de jugo congeladas. Si su hijo es bebé, está bien que le dé leche del pecho o fórmula.

  • Si su hijo se siente mal por la fiebre, consulte con su proveedor de atención médica si puede darle ibuprofeno o acetaminofén para ayudar a bajar la temperatura. (Nunca le dé aspirina a un niño menor de 18 años. Podría causar una afección rara, pero grave, llamada síndrome de Reye). Por lo general, el ibuprofeno no se recomienda para niños menores de 6 meses. La dosis correcta de estos medicamentos depende del peso de su hijo.

  • Asegúrese de que su hijo descanse mucho.

  • Vístalo con ropas livianas y cámbiele la ropa a menudo si suda mucho. Use menos mantas en la cama para que su hijo se sienta más cómodo.

Datos concretos sobre la fiebre

  • La actividad física, la comida, el estado de excitación y las bebidas calientes o frías pueden afectar la temperatura de su hijo.

  • La reacción de cada niño ante la fiebre puede ser diferente. Es posible que su hijo se sienta bien aunque tenga fiebre alta, o que se sienta mal incluso con fiebre leve.

  • Si su hijo está activo y alerta, y está comiendo y bebiendo bien, no necesita darle medicamentos para la fiebre.

  • Las temperaturas son naturalmente más bajas por la mañana (entre las 4 y las 8 de la mañana) y más altas por la tarde (entre las 4 y las 6 de la tarde).

Cuándo debe llamar al médico

Llame al consultorio del médico si su hijo está sano en general, pero tiene cualquiera de los signos o síntomas que se describen a continuación:

  • Temperatura rectal de 100.4ºF (38.0ºC) o más en un bebé menor de 3 meses

  • Una temperatura que, más de una vez, llega a los 104ºF (40ºC) o más en un niño de cualquier edad

  • Fiebre que dura más de 24 horas en un niño menor de 2 años o 3 días en un niño mayor a 2 años

  • Convulsión provocada por la fiebre

  • Respiración rápida o falta de aire

  • Dolor de cabeza o cuello rígido

  • Dificultades para tragar

  • Signos de deshidratación; por ejemplo, mucha sed, orina de color amarillento oscuro, orinar muy pocas veces, ojos opacos o hundidos, piel seca y labios secos o agrietados

  • Usted sigue notando que su hijo no está bien, incluso después de haber tomado un calmante (analgésico) que no contiene aspirina

 

 
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