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Cómo lidiar con un trastorno de estrés postraumático

En su condición de excombatiente, usted ha vivido situaciones que la mayoría de la gente no puede entender. Usted y sus amigos estuvieron en peligro. La vida en la zona de guerra fue muy diferente de la vida en casa. Su rutina diaria podía verse interrumpida por episodios intensamente estresantes y caóticos. De hecho, es probable que haya visto o participado en situaciones de peligro extremo y haya tenido que ocultar sus sentimientos y sus reacciones al estrés. Ahora ha regresado a casa, y aunque ya está fuera de peligro, las cosas no van bien. Tal vez tenga pesadillas, o se vea de pronto invadido por imágenes de los combates. O quizá tenga una sensación de ansiedad, enojo, miedo, culpabilidad o aislamiento. Y estos sentimientos no desaparecen. Todo esto son señales de trastorno por estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés).

Dos hombres en una conversación grupal con un proveedor de atención médica.

¿Qué es el PTSD? 

El PTSD consiste en un estado de excesivo temor y ansiedad que se desarrolla después de un acontecimiento traumático en el que su vida ha estado en peligro. El miedo y la ansiedad son reacciones normales ante el peligro. Pero estos sentimientos deberían desaparecer una vez que el peligro haya pasado. El PTSD significa que su cuerpo y su mente tienen dificultad para recuperarse del trauma. La sensación de peligro puede continuar durante meses o incluso años. Los combates de guerra son una causa común del PTSD.

Síntomas del PTSD

Los síntomas del PTSD duran más de un mes y pueden consistir en:

  • Recuerdos no deseados o intensos de una experiencia traumática

  • Pesadillas

  • Imágenes muy vívidas de situaciones pasadas (flashbacks) que le hacen sentirse como si estuviera reviviendo la misma experiencia

  • Sentimientos de inquietud, temor, ansiedad o sospecha

  • Reacciones fuertes cuando algo le recuerda la experiencia traumática (o en algunos casos sin motivo aparente)

  • Se ve invadido por pensamientos acerca de combates, muertes, o matanzas

  • Se siente desconectado o aislado, como si no fuera usted mismo

  • Pérdida de interés por las cosas que antes disfrutaba

  • Se siente agitado, tenso, irritable o se sobresalta con facilidad

  • Tiene arrebatos de enojo o irritación

  • Problemas para concentrarse

  • Dificultad para dormirse o para permanecer dormido

¿Qué son los desencadenantes?

Con el PTSD, las cosas que le recuerdan la experiencia traumática pueden hacerle sentirse como si estuviera nuevamente en peligro. Estas cosas, llamadas desencadenantes, provocan recuerdos, sentimientos y reacciones físicas relacionadas con el trauma. En algunos casos el desencadenante puede ser obvio: un trueno puede traerle a la memoria el ruido de disparos; o unos escombros al lado de la carretera pueden recordarle una bomba en el camino. Pero en otras ocasiones, la relación no es tan clara. Por ejemplo, un desencadenante podría ser un sabor u olor de comida que era común en el lugar donde usted se encontraba. O bien oír una voz parecida a la de un compañero de combate puede desencadenar recuerdos. Los desencadenantes pueden incluso aparecer en los sueños y provocar reacciones mientras duerme.

El PTSD puede interferir en su vida

Aunque ahora ya no esté en peligro, el PTSD podría hacerle sentirse como si lo estuviera. Cuando el cerebro percibe peligro, el cuerpo actúa antes de que usted tenga tiempo para pensar. Cuando encuentra un desencadenante, es posible que se sienta de pronto muy enojado o temeroso. Su cuerpo se llena de ansiedad y produce mucha adrenalina. Es posible que reaccione muy rápidamente, y tal vez ni siquiera recuerde cuál fue el desencadenante. Esto puede provocar arrebatos de furia y comportamientos que parecen surgir sin causa aparente. Con el PTSD usted podría:

  • Evitar los desencadenantes, por ejemplo las personas, lugares y cosas que le recuerdan la experiencia traumática.

  • Reaccionar intensamente ante las cosas que le recuerdan el trauma (tales como las noticias sobre guerras en la televisión, o conversaciones con otros militares).

  • Estar constantemente vigilando su entorno para ver si hay señales de peligro.

  • Correr riesgos innecesarios con reacciones bruscas ante situaciones en las que percibe peligro (como dar un golpe de volante mientras va manejando para evitar pasar bajo un puente).

  • Abusar del alcohol o de las drogas para evitar pensar acerca del trauma (automedicación).

  • Cambiar su rutina para evitar los desencadenantes.

El tratamiento le ayudará a recuperar su vida normal

Tal vez usted piense que pedir ayuda es un signo de debilidad. En realidad, tomar las medidas necesarias para mejorar su vida requiere mucha valentía. Hablar acerca de un trauma puede ser difícil, pero muy beneficioso. El tratamiento principal contra el PTSD es la asesoría psicológica o psicoterapia. Usted trabajará con un profesional capacitado (un terapeuta) para aprender nuevas formas de lidiar con sus experiencias. También pueden recetarse medicamentos para ayudar a controlar la ansiedad, la depresión o los trastornos del sueño. La mayoría de las personas con PTSD puede beneficiarse de una combinación de asesoría y medicamentos.

Tipos de asesoría

La asesoría se realiza en un entorno seguro, bien sea de forma individual o en grupo. La terapia de grupo suele hacerse con otros excombatientes. El PTSD suele tratarse mediante uno o varios de los siguientes tipos de asesoría psicológica. Hable con su proveedor de atención médica acerca de sus opciones, para determinar el tipo de asesoría más adecuado para usted.

  • La terapia cognitiva (TC) le ayudará a lidiar con los pensamientos negativos relacionados con su trauma. Usted colaborará con un terapeuta para entender mejor sus pensamientos y emociones acerca de lo que le ocurrió, y aprenderá ciertas técnicas para ayudarle a lidiar con el trauma. La terapia cognitiva no le hará olvidar lo que ocurrió, pero puede hacerle más llevadera la vida con esos recuerdos.

  • La terapia de exposición prolongada le ayudará a hacer frente a los pensamientos y situaciones relacionados con el trauma de formas nuevas. Aprenderá técnicas de respiración y relajación para calmarse cuando encuentre desencadenantes. Con la ayuda de su terapeuta, podrá entrar en situaciones que le recuerden el trauma (exposición en vivo). Con el tiempo irá aprendiendo a reducir la intensidad de las reacciones, para no verse siempre obligado a evitar esas situaciones. También hablarán sobre el trauma para ayudarle a controlar sus pensamientos y sentimientos (exposición imaginaria).

  • Otras terapias para el PTSD son:

    • Aprendizaje de estrategias

    • Terapia de aceptación y compromiso

    • Desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares

    • Asesoría familiar

    • Psicoeducación para el PTSD

Lo que puede esperar en el futuro

Durante los combates usted tuvo experiencias que cambiaron su vida y que probablemente le afectarán en alguna medida para siempre. De todas formas, obtener ayuda es un paso importante en la dirección correcta. El tratamiento será difícil, y la curación tarda tiempo. Tenga paciencia consigo mismo. Aunque muchas personas no pueden identificarse con lo que usted vivió en los combates, no tiene por qué enfrentarse al PTSD por sí solo. Acepte la ayuda y el apoyo de sus familiares, amigos y proveedores de atención médica, y manténgase en contacto con sus compañeros del ejército. Probablemente más personas de las que usted cree serán capaces de entender lo que usted ha vivido. Para mayor información y recursos, visite el National Center for PTSD en www.ptsd.va.gov.

Si tiene pensamientos suicidas

¿Tiene la sensación de que ya no puede aguantar más? Recuerde que este período pasará, y que hay muchas maneras de aliviar este dolor y lidiar con los problemas de su vida. Si está pensando en hacerse daño a sí mismo o a otros, por favor hable de inmediato con su proveedor de atención médica, su coordinador para la prevención de suicidios de la Veterans Administration (VA), o un amigo o familiar. También puede visitar la página www.veteranscrisisline.net o llamar al 800-273-8255 y marcar el “1” para dirigir su llamada al Veterans Suicide Prevention Hotline.

 

 
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